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Efraín Gutiérrez Zambrano @efraguza

Poemas de Efraín

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Para los amigos de la poesía

AMANTES

 Procuraré que nadie sepa la lección del insólito crepúsculo

cuando  las luciérnagas  rompen la noche con sus luces

y los luceros sonámbulos arremeten desde los confines

con erráticas espadas de transparentes filos azulados

que hacen que el silencio aparezca entre los árboles

que medrosos entonan sus lamentos desmembrados.

 

Es la hora propicia para quien dirige una mirada a la ventana

Para hallar en su marco el rostro del ensueño compartido

En la mujer que espera entre encajes y perfumes de la brisa

Que su hombre regrese cargado de besos en racimo

Para iniciar con su presencia el ritual de los juegos prohibidos.

 

Ya no importa el cansancio de las garzas del gélido pantano

Ni la ebriedad de las bombillas de la casa

Bañada por la lluvia de morbosas miradas

Tampoco sirven para nada las aldabas y cerrojos

Cuando los cuerpos brotan como espigas incendiadas

Para hacer de la carne la sublimación de la vida

Bajo el imperio de la sangre que avasalla

y desafía a los cielos con su bandera enarbolada.

 

COLORES

 Quiero ofrecer estos colores de imborrable exactitud

que tiñen desde la hierba diminuta

hasta la vastedad del clamoroso sol

y se enredan como perlas en los frutos del follaje.

 

Sobresale  entre ellos el que marca el destino de los hombres

y que señala en los corazones de las madres sus espadas

cuando el rojo ilumina la inutilidad del combate.

 

El  verde tiembla ante la caricia de los vientos del bosque

antes de vengar la esperanza de los leñadores

que aún bajo la lluvia intempestiva

arrojan a la muerte los pinos y abedules.

 

El azul que se oculta en la profundidad del agua

y traza las fronteras irredentas a los sueños

irradia en su nítida amargura

los olores nauseabundos de las pesadillas destrenzadas.

 

Hasta la realidad tiñe de negro la oquedad de las campanas

que insobornables acusan a los badajos de la angustia

mientras en las montañas caen bajo el traqueteo del aire

los hombres que marchaban entre cadenas y fusiles.

 

No me queda ni la menor duda

que la ternura del blanco ha sido borrada

de un solo golpe por la violencia del púrpura  

y ahora decapitado da color a la masacre.

 

Ahora no necesito de la antorcha que me alumbre

para entender por qué la guacamaya huye…

Es que los zopilotes surcan los cielos

para otear el escarlata  de la muesca

que dejan los dardos que caen en las flores del solar

donde el arcoíris fue en tiempos de Bochica

un símbolo de vida y paz.